atole con el dedo

Atolito con el dedo

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Reflexiones de la consulta ciudadana del próximo 1 de agosto

La consulta para “juzgar” a los expresidentes no es más que atolito con el dedo: la ley no se consulta. Los expresidentes deben ir a juicio aunque el Presidente no quiera –que no quiere– y aunque el pueblo no quiera. 

Esta consulta no es un plebiscito, donde se le consulta a la ciudadanía las decisiones del Ejecutivo, porque la aplicación de la ley ni depende de él ni tampoco es una cuestión administrativa. Tampoco es un referéndum para abrogar alguna ley existente; no hay una ratificación de mandato, porque ningún expresidente tiene funciones actuales o está en oficina; tampoco es una iniciativa de ley ciudadana en la que estemos proponiendo nueva legislación.

Tampoco se trata de una consulta popular. La ley es muy clara al respecto al referirse al “marco legal existente” y en éste se ordena perseguir de manera oficiosa el enriquecimiento ilícito, los actos de lesa humanidad, corrupción y traición a la patria. Entonces someter a consulta la aplicación de la ley no entra en el “marco legal”;

De ninguna manera es presupuesto participativo; un proyecto social; comparecencia pública; asamblea popular o un ejercicio de gobierno abierto, ya que no se pide en específico la rendición de cuentas administrativas de los gobiernos abiertos; 

Mucho menos es un ejercicio de planeación participativa, diálogo colaborativo o la solicitud de creación de una instancia de vigilancia ciudadana o de la iniciativa privada, como se describe en los ejercicios de contraloría social.

La consulta ciudadana es atolito con el dedo, como cuando se realiza un perjuicio en nuestra contra y tenemos que estar yendo a preguntar “¿Cómo va el juicio?”, “¿Cómo va la investigación?”, “¿Cómo va el proceso?”. 

La consulta ciudadana es el ejercicio que miles de madres hacen todos los días cuando se levantan y van a buscar a sus hijos desaparecidos, encajando una varilla en lo que parece tierra suelta de algún paraje que algún asesino arrepentido les señala. La consulta ciudadana es una manifestación como las que saturan las calles e interrumpen el tráfico, la movilidad y el comercio de las grandes ciudades por el reclamo de seguridad, equidad, libertad, respeto al territorio y a los derechos humanos.

La consulta ciudadana es una más de las burlas que los ciudadanos necesitamos aguantar en la búsqueda de justicia, porque vivimos en un País en el que si no presionamos, el “elefante reumático no se mueve”. Porque cada vez que se hace justicia en México se debe a que hay una turba iracunda detrás, a punto de desestabilizar el comercio, las instituciones o la nación entera.

En 2018, Andres Manuel Lopez Obrador no ganó las elecciones por democracia o porque los poderes fácticos del País, representados por el PRI y el PAN, le dieron “chancita”. Lopez Obrador triunfó porque, desde 2016 hasta 2018, tanto la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, como el mismísimo CISEN ponían como amenaza número uno a la seguridad nacional de México a “las organizaciones civiles”. Es decir, las dos agencias de seguridad más importantes del continente predecían una guerra civil, insurrección y la formación de células terroristas de no someter el mandato presidencial al designio popular democrático. 

“Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión”

Paulo Freire

Esta consulta popular es un ejercicio democrático para levantar al pueblo consciente, al pueblo politizado e informado a ejercer su derecho constitucional a elegir a su gobierno. Esta consulta popular es un movimiento por la búsqueda de la justicia, la verdad histórica y el primer paso de sanación nacional. Como perpetuó el pedagogo brasileño Paulo Freire “Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión”.