Salinas: Negocios, saqueo e impunidad

Uncategorized

Un sexenio marcado por magnicidios, casos controversiales, el mal manejo financiero y la privatización de bienes del Estado al empujar las políticas neoliberales

La elección que convirtió en Presidente a Salinas de Gortari fue tildada de fraudulenta por los miembros de la izquierda mexicana y el propio Partido Acción Nacional. El conteo que iba favoreciendo a Cuauhtémoc Cárdenas hasta la famosa “caída del sistema” reviró la estadística y le dio el triunfo al priista.

Con poca legitimidad a su llegada, Salinas comandó un operativo militar para allanar la casa de Joaquín Hernández Galicia, conocido como La Quina, líder sindical de los trabajadores petroleros de México, quien era un fuerte opositor a las políticas privatizadoras y fue condenado a 35 años de prisión por posesión ilegal de armas. 

Con la “jugada”, el mandatario toma el control de Pemex, quien nombra primero a Sebastian Guzman Cabrera como representante de los trabajadores y luego a Carlos Romero Deschamps, cacique petrolero hasta 2019.

En 1989, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón “Maquío” falleció en un accidente automovilístico que quedó en tela de juicio y se sospechó que fue orquestado desde Los Pinos, pues el ex candidato del PAN a la Presidencia y ex dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se había manifestado como uno de los principales opositores a la consolidación de Salinas en el poder.

En otro arrebato e intromisión con el sindicalismo mexicano, el 23 de abril de 1989, el líder del magisterio, Carlos Jonguitud, fundador de Vanguardia Revolucionaria y asesor vitalicio del Comité Ejecutivo Nacional de Trabajadores de la Educación, presentó su renuncia luego de una visita a la residencia oficial del Ejecutivo y en su lugar fue designada Elba Esther Gordillo Morales.

Desde su gobierno se efectuó la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) con la finalidad de enfrentar posibles problemas financieros extraordinarios, mismos que se manifestaron  con la falta de liquidez bancaria, motivo por el cual se pasó la deuda de las instituciones privadas a la deuda pública. Es decir, el quebranto de los bancos derivado de errores administrativos, fue cubierto con los impuestos de las y los mexicanos.

Para mantener una opinión pública favorable, Salinas hace una gran inversión en infraestructura a través de grandes déficits comerciales y de cuenta corriente. Con una elevada deuda en moneda nacional y los llamados tesobonos –deuda a corto plazo en pesos y pagaderos en dólares– dejaron a la economía nacional al borde del colapso, en lo que se denominó el “error de diciembre”, para intentar culpar al gobierno entrante de Ernesto Zedillo y no al mal manejo de su sexenio.

En 1993 el homicidio del cardenal Posadas Ocampo en un atentado directo se trató de disfrazar como disputa de narcotraficantes, dentro del estacionamiento del Aeropuerto de Guadalajara.

Su sexenio también estuvo marcado por otro magnicidio: su “heredero”, el candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio fue asesinado en Tijuana, el 23 de marzo de 1994. Colosio había manifestado en repetidas ocasiones no estar de acuerdo con el proceso de globalización que representaba el neoliberalismo en México, pues propiciaba condiciones inequitativas que pronunciarían la diferencia entre ricos y pobres.

Un homicidio más. Su cuñado, José Francisco Ruiz Massieu, recibió un disparo en el cuello que le costó la vida, cuando salía de una reunión con diputados electos y se había convertido en un opositor a las reformas que quería implementar Salinas. Por el caso fue detenido Raúl Salinas de Gortari –hermano del Presidente– como autor intelectual del crimen por supuestas riñas dentro del PRI.

En medio de las turbulencias también apareció un grupo disidente abiertamente antineoliberal: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que se alzó en armas en Ocosingo, Chiapas, y  su principal consigna fue la oposición al Tratado de Libre Comercio y las condiciones inequitativas que causarían la debacle de los productores mexicanos.

En el sexenio salinista se intensificó la doctrina neoliberal y se disparó la desigualdad en México, de acuerdo con la OCDE. La venta de  las empresas productoras, de comunicación y transporte que antes pertenecían al Estado fueron rematadas a los amigos e incondicionales de la familia Salinas, desproveyendo al Estado de su capacidad para proveer un estado de bienestar. En especial la venta de los bancos, que por ley antes eran mayoritariamente estatales, se dieron bajo circunstancias opacas y eventualmente terminaron en la quiebra y rescatados por el Gobierno. 

También en octubre de 2000, Televisa expuso una conversación en la que se hacía referencia de cuentas bancarias en Suiza a nombre de Raúl Salinas. 

Se trató de un sexenio de asesinatos extraños, venta de las propiedades del Estado, el aumento en la desigualdad, el saqueo de las arcas nacionales y que derivó en la peor crisis económica del País, la tolerancia a la corrupción, la pérdida del poder adquisitivo y la casi extinción de la clase media. 

Con todo ello, Carlos Salinas de Gortari no puede ser acusado de ineptitud, todo lo contrario, ya que logró construir un sistema gubernamental basado en la cleptocracia, institucionalizando el poder fáctico que hasta hoy en día tiene sumergida en la violencia y en la pobreza a la mitad del país. 

Con información de:

Material de interés:
Cuando Salinas empoderó a Elba Esther (Proceso)
2018. La salida, decadencia y renacimiento de México (Andrés Manuel López Obrador)