INNOVAR LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LOS GOBIERNOS DESDE LOS PRINCIPIOS DE LA EXTITUCIÓN

Política

Si pudiéramos tomar la opinión de las personas sobre la percepción que tienen del gobierno y las políticas públicas sería algo como un monolito, una roca inamovible, algo gris y sin vida.

Han pasado 4 horas desde que llegaste a la oficina de gobierno a intentar resolver tu problema, tenías una cita agendada pero no fue respetada y la fila avanza lenta porque la gran mayoría de funcionarios están desayunando, haciendo cosas personales o simplemente no tienen disposición, así que solo hay una sola ventanilla abierta. Por fin logras encontrarte con la persona detrás del escritorio y la respuesta tajante después de analizar tu situación es que no puede ayudarte, no hay sistema, vuelva en 15 días, volver a realizar el proceso, ir a otra oficina, etcétera. En otra circunstancia deseas participar en la consulta de la actualización de planes o programas que afectan tu comunidad pero las personas que representan las oficinas de gobierno encargadas de realizar los procesos de consulta usan un lenguaje técnico que te es imposible entender y no puedes dimensionar lo que va ocurrir o dejar de ocurrir en tu entorno. Todas y todos hemos pasado algo similar, se llama burocracia, pasa en todos los gobiernos y si pudiéramos tomar la opinión de las personas sobre la percepción que tienen del gobierno y las políticas públicas sería algo como un monolito, una roca inamovible, algo gris y sin vida.

No es un secreto que el Estado y sus instituciones han perdido legitimidad, confianza y se están desmoronando, existe una brecha enorme entre lo que sucede detrás de esos muros de concreto donde se concentra toda la maquinaria administrativa y operativa de un gobierno con el mundo exterior, con lo que sucede en el territorio y con las personas que lo habitan. Es una especie de corto circuito, sesgo cognitivo o disociación en la relación entre las instituciones y las personas. Las dos realidades operan en lógicas, sentidos y lenguajes distintos.

Para Castoriadis, en su libro “La institución imaginaria de la sociedad” las instituciones son procesos en las que existen tensiones constantes, llenas de significados, discursos, prácticas y rituales. Existiendo momentos donde estas se estancan y se convierten en agua podrida. Sin embargo, también advierte un horizonte de posibilidades donde surge la emergencia de algo nuevo que pueda transformar esa agua podrida en un río que fluye y se renueva. 

Siguiendo ese horizonte de posibilidades, se presenta la alternativa de pensar y poner en práctica la extitución, que podría definirse como la capacidad de una institución de entenderse más allá de los límites definidos de su propia naturaleza. Una apuesta que va más allá de lo cuadrado, estructurado, temporal y se piensa como un proceso de retroalimentación, con una estructura de rizoma en permanente diálogo con el contexto, que le permita procesar información del entorno y aprender, adaptarse y mejorar. Es la posibilidad de que las instituciones tradicionales se transforman para crear mecanismos de verdadera participación social y comunitaria, una sensibilidad que parte de entender la heterogeneidad de la realidad territorial pues esta se compone y reafirma en la diversidad de sueños, lenguajes, conflictos y deseos de cada comunidad e individuos que la conforman. La extitución configura herramientas organizativas capaces de hibridarse con las instituciones convencionales promoviendo lógicas alternativas como la cooperación, la solidaridad y el apoyo mutuo en contraste con la competencia que rige las lógicas de interacción social mediadas por el mercado. 

Dentro de los procesos de extitución los funcionarios públicos se convierten en gestores culturales, desechando la figura del tecnócrata y especialista que hace uso de un lenguaje híper tecnificado y especializado que limita la participación, excluye a las personas y su posibilidad de intervenir en lo público.

Los gobiernos, deben enfocarse en pensar una nueva institucionalidad para el siglo XXI, configurando espacios dentro del territorio que sean incubadoras de comunidad como lo definiría Antonio La Fuente, al referirse a los laboratorios ciudadanos. Espacios para el ensayo de políticas públicas y prototipado donde la participación horizontal, heterogénea, la gestión del conflicto, las diferencias y la capacidad de a auto organización se ponen en apuesta. Así el río fluye, no se estanca, así las instituciones dejan de ser un monolito y el Estado reivindica su acción colectiva . Así la participación ciudadana deja de ser mera simulación y se vuelve una realidad porque al final todos y todas tenemos derecho de soñar la ciudad desde nuestra subjetividad que se enlaza con la subjetividad de los otros.

1 thought on “INNOVAR LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LOS GOBIERNOS DESDE LOS PRINCIPIOS DE LA EXTITUCIÓN

  1. Concuerdo con la mayoría. Pero ¿debemos esperar que el estado generé estos mecanismo? Si bien tengo un conflicto con el estado, consideró nuevamente reducir la solución a él es volver al inicio de la problemática en ese sentido lxs otrxs actores debemos de exigir estos espacios de participación. Ese es todo el comentario y muchas gracias.

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