GUADALAJARA, CIUDAD VENENO.

Guadalajara Medio ambiente Salud Uso de suelo Zapopan

Una ciudad con un historial de grandes conflictos medioambientales, territoriales, de despojo y blanqueamiento.

Existió un momento en la historia de la Ciudad donde ésta se encontraba en el banquillo de los acusados. No era parte de la solución, no era reflejo de desarrollo o modernidad, era considerada un gran problema. De este momento histórico en el siglo XIX como lo plantea el sociólogo francés Jacques Donzelot, el imaginario colectivo rechazaba la idea de Ciudad al considerarla el origen de problemas higiénicos, foco de enfermedades, de conflictos políticos, sociales y económicos. Uno de los acontecimientos históricos del mundo occidental sobre las primeras renovaciones urbanas fue la intervención en París a manos de Georges-Eugène Haussmann quién fuera un funcionario público, diputado y senador francés nombrado Barón por Napoleón III. El propósito del plan de renovación urbana de Haussmann, consistía en modernizar la ciudad. Se ensancharon las avenidas, se ventilaron las calles, se mejoró el sistema de drenaje, se construyeron grandes parques y espacios verdes. Todo parece a primera vista un excelente proyecto con un buen propósito, sin embargo, la realidad era como lo es ahora con la gran mayoría de las renovaciones urbanas modernas, controlar la vida pública dentro de la ciudad, especular con el suelo y su valor y en particular someter las revueltas sociales permitiendo un mejor desplazamiento de las tropas francesas en caso de que las clases trabajadoras intentaran sublevarse. Una arquitectura y diseño urbano que se reproduce hasta nuestros tiempos con el propósito de maquillar las ciudades para legitimar el despojo de espacios colectivos donde las personas puedan ejercer su actividad política como ciudadanos. El siglo XX y las intervenciones urbanas francesas, españolas, etc., abrieron paso a que la Ciudad cambiara de posición y se convirtiera ahora en la solución del problema, en el epicentro de la vida social, económica y política de la humanidad. Un crecimiento rápido de las poblaciones, migraciones extensas del campo a los centros urbanos, hicieron que la narrativa diera un vuelco de 360 grados y la ciudad fuera la principal protagonista para resolver los problemas contemporáneos. 

La visión higienista occidental y colonial, nunca consideró los núcleos urbanos precolombinos de civilizaciones como la azteca, maya o inca. Núcleos urbanos con una gestión del agua, recursos y residuos que cualquier ciudad europea pudiera envidiar. Sin embargo, nuestra visión de ciudad, desarrollo y relación con el medio ambiente se encuentra condicionada a una visión colonial, occidentalizada, de mercado y capitalista. Visión que ha permeado hasta el día de hoy en los procesos institucionales de desarrollo urbano. Heredamos de Le Corbusier y la carta de Atenas, la planeación de la ciudad funcionalista, un urbanismo de tecnócratas, alienados del territorio, las necesidades y la diversidad de sensibilidades de las personas, y todo en función de los requerimientos del mercado y los capitales financieros. 

¿A qué nos enfrentamos ahora? A la vuelta discreta de aquella ciudad del siglo XIX. Una ciudad enferma, contaminada, desigual, en crisis, depredadora de territorios y ecosistemas. Guadalajara, no es la excepción, una ciudad con un historial de grandes conflictos medioambientales, territoriales, de despojo y blanqueamiento.

En las últimas décadas, Guadalajara, ha intentado maquillar su realidad con una serie de gobiernos que han construido narrativas intentando desplazar la atención de la ciudadanía de las cuestiones que nos afectan a todos y todas quiénes habitamos esta ciudad y que se deberían estar debatiendo y resolviendo. Desde administraciones estatales como las del panista Emilio González Márquez, ya se institucionalizaban crímenes ambientales como la construcción de las Villas Panamericanas en el Bajío de la ciudad, una zona de alta recarga hídrica y de aportación de servicios ambientales para toda la ciudad, sin pasar por alto el inicio del despojo territorial en Chalacatepec para la construcción del llamado nuevo Cancún que destrozará una zona ecosistémica de la costa de Jalisco. La administración del difunto ex gobernador priísta Aristóteles Sandoval, también quedó marcada por la negligencia, incendios forestales con la intención de hacer cambio de uso de suelos en áreas naturales protegidas, pésima calidad de aire y la inexistente gestión de aguas residuales. La actual administración emecista con el gobernador en turno Enrique Alfaro, no ha generado grandes cambios pero si una estrategia diferente, gobernar a través de likes en redes sociales con campañas masivas de comunicación de supuestos logros y la consolidación de narrativas legitimadas por personajes que en su momento fueron activistas y ahora funcionarios públicos en su gobierno. La ciudad se colapsa, se colapsa en la pésima calidad del aire. Con datos de Víctor Chávez de Canal 44, la ZMG en 2021 solo contó con 4 días de buena calidad de aire, las zonas más afectadas fueron Loma Dorada, Miravalle, Santa Fe, Las Pintas y Las Águilas. La ciudad colapsa en agua contaminada. A mitad de su mandato sus planes de sanear el río Santiago, uno de los más contaminados del planeta, sigue pendiente. Al río se le siguen vertiendo clandestinamente y con total impunidad, aguas contaminadas de las empresas del corredor industrial del salto, así como aguas con agroquímicos y descargas urbanas. Las poblaciones al margen del río y de municipios aledaños sufren graves problemas de salud y no es novedad, pues al final las zonas periféricas urbanas marginadas, amortiguan la crisis ambiental de nuestra ciudad, siendo los pobres los más afectados y vulnerados. 

Guadalajara, no necesita más discursos, necesita acciones concretas que combatan el proceso de desarrollo del capitaloceno, concepto que plantea que la acción humana que tiene impacto en nuestro mundo está atravesada por procesos de acumulación de capital, colonialismo, industrialización, racismo, desigualdad, extractivismo y patriarcado. 

Guadalajara, necesita acción colectiva frente a los discursos individualistas en la protección de nuestros ecosistemas, discursos que pretenden reducir la solución a la acción del individuo, acciones simplistas como el dejar de usar popote o bolsas plásticas pero que no problematiza ni hace visibles las cuestiones estructurales.

Guadalajara necesita planes para un buen vivir, planes que consideren las diferentes visiones de ciudad, territorio, espacio y que cuestionen los modelos de desarrollo poniendo las desigualdades al centro.

Guadalajara, nos necesita a todos y todas. Nuestra ciudad está en crisis y debemos actuar.

Autor: César Lepe